Cuando en el mundo del deporte se llega a lo más alto, podríamos pensar que la altura les hace perder el sentido de la realidad. Lo que pasa en algunos... o en muchos, no pasa en todos. Tengo dos ejemplos. Guardiola les dice a los jóvenes: "Fijaros en Iniesta". Sabe que Andrés es más que un buen jugador. Sabe que es una excelente persona, que ha salido de un pueblo pequeño y que se siente orgulloso de sus raíces y sabe que, por encima de todo, tiene los pies en el suelo.
El domingo pasado, mientras me ponía al día después de un fin de semana intenso y lejos de casa, miraba de reojo la final de Roland Garros. Además de la maravillosa remontada de Nadal (¡con un 2-5 en contra!) algo de sus palabras de agradecimiento me llamaron la atención. ¿Quién podía pensar que alguien que ha ganado este torneo seis veces y tiene en su haber diez títulos de Gran Slam se acordaría en ese momento de los recogepelotas del torneo que acababa de conseguir? Él lo hizo, y con ello (y otros gestos anteriores que no dejan de maravillarme) se ganó todo mi reconocimiento y estima.
Luchar y esforzarse, siempre. Ganar, a veces y solo algunos. Admirar a los mejores.... eso es de justicia.
Teresa Gomà, rscj

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