Estos días de verano son una oportunidad para los encuentros. Las familias se reúnen, los amigos se regalan tiempo... Algo vital que durante el año escasea.
Estos días, las religiosas jóvenes de Europa estamos reunidas en Santa María de Huerta (Soria). Este encuentro de familia del Sagrado Corazón es una oportunidad de escucha, respeto, acercamiento mutuo y amistad. A medida que pasan los días siento que vamos rompiendo las barreras de los idiomas y las visiones culturales. Nos vamos acercando gracias a pequeños detalles que nos invitan al gesto y al diálogo. Ya no hay húngaras ni polacas, italianas o francesas, belgas, inglesas o españolas... hay nombres concretos y personas con las que compartir la vocación que se nos ha regalado. El roce en las comidas, la oración, el baile... nos unen más allá de los idiomas o la historia de cada provincia, de cada persona.
Caminar codo a codo nunca es fácil. Pero si existe una buena razón para ello, encontrarás el modo de acercarte, de encontrarte, de ponerte en marcha y de disfrutar del camino.
Teresa Gomà, rscj
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