miércoles 28 de septiembre de 2011

AMAR LO QUE HACES

Parece que la cuesta de Septiembre ( la de Enero también lo es, pero la de Septiembre hay que pasarla con mucho brío) ya va llegando a su fin. Cuesta de subir porque el pedaleo es costoso al principio. Poco a poco, se recupera la marcha y parece que lo mismo, cuesta menos esfuerzo. Es cuestión de entrenamiento y tesón.
Una vez alcanzamos una velocidad estable, ya es momento de fijarse en los pequeños detalles: las flores al borde de la carretera, las nubes que rompen el azul del cielo, las personas con las que me cruzo... y si la ruta es placentera, incluso me sentiré invadida por una extraña felicidad.
Del mismo modo, la vida me invita a disfrutar con todo lo que tengo alrededor... una vez soy capaz de asentar las novedades del curso y parece que todo va adquiriendo una marcha estable. Las clases a su ritmo, los chicos que van despertando de la timidez inicial, mi creatividad que se va espavilando para llegar a ellos. Y lo más importante: descubrir en cada uno algo que le hace único, ese hilo de oro del que tirar para llegar a lo mejor. Para eso deberé conocer algo de su familia, de sus hobbies, de sus gustos. De su modo de ser, de lo que le emociona.
Ayer, chateando con un antiguo alumno en plena adolescencia, le preguntaba: "¿Sigues sin peinarte?" Y me decía: "Claro, forma parte de mi personalidad". Ese ser profundo es el que quiero alcanzar. Y desde ahí, tocar su corazón.
Teresa Gomà, rscj